La Movilidad Después del COVID-19

La Movilidad Después del COVID-19

Muchas lecciones debemos aprender de la contingencia mundial por la pandemia del COVID-19, algunas de ellas enfocadas en la movilidad urbana. 

Desde antes de la pandemia se sabe lo nocivo que es para la salud y el medio ambiente el modelo de movilidad orientado al automóvil. La contaminación del aire que genera miles de muertes prematuras por enfermedades cardiovasculares, que además hoy generan mayor vulnerabilidad en las personas contra este virus.

Por si fuera poco lo anterior, el sedentarismo que provoca sobrepeso y obesidad y a ello debemos agregar las millones de lesiones graves y muertes que provocan los siniestros de tránsito anualmente en el mundo.

Las imágenes captadas alrededor del mundo con calles vacías deben servir de reflexión para darnos cuenta el gran espacio que le estamos brindando al automóvil. Sobre todo, deberá enseñarnos que no necesitamos más carriles para tener calles descongestionadas, sino tener menos autos circulándolas.

Para mitigar el uso desmedido del automóvil, debemos hacer mucho más atractivos otros modos de transporte, como el caminar, usar la bicicleta y el transporte público.

La importancia de tener banquetas amplias quedó más que evidenciada en estos tiempos de pandemia. Cuando al caminar debemos mantener una distancia con otras personas de entre dos metros o al menos un metro y medio, pero, ¿cómo hacerlo si rara vez nuestras banquetas miden siquiera un metro?

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El uso de la bicicleta

Por otro lado, la bicicleta ha probado su fortaleza en momentos de crisis, siendo un medio de transporte rápido, flexible, seguro y amigable con la salud y el medio ambiente. 

Diferentes ciudades del mundo han optado por mejorar su infraestructura ciclista temporalmente para promover su uso, sin embargo, estas medidas temporales deben ser reclamadas por las personas para que sean permanentes después de la pandemia.

Incluso desde hace un par de días empiezan a documentarse incrementos en las ventas de bicicletas alrededor del mundo. Las mismas autoridades del transportes o asociaciones internacionales han recomendado que las tiendas físicas de bicicletas sean clasificadas como esenciales para evitar su cierre y cumplir así con la necesidad de compra de la ciudadanía. 

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La crisis del transporte público

Durante la contingencia han salido a relucir la crisis que enfrenta el transporte público desde hace varios años, pero que en ocasiones pasamos a ignorar.   Este modo de transporte tiene grandes áreas de oportunidad.

En las primeras semanas de la contingencia sanitaria era común ver las unidades repletas de personas en horas pico debido a la gran demanda que existe por usarlo, a pesar de las carencias del mismo. Es por ello que se tiene un gran reto por delante para mejorar su servicio y funcionamiento.

Un ejemplo podría ser: integrar el sistema de transporte, diseñar rutas más directas, mejorar las condiciones físicas de las unidades, evitar el intercambio de dinero en efectivo, etc.

Todas estas lecciones se han recomendado en nuestras ciudades desde antes de los efectos de la pandemia, sin embargo, no muchas han sido tomadas con la importancia que requieren. Es momento de buscar el cambio de paradigma hacia una movilidad sustentable, siempre lo fue, pero ahora quizás si se le de la relevancia que merece.

 


Autor: Andrés Salazar. Egresado de la Primera Generación de Urbanistas por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Estratega Urbano con enfoque en Movilidad Urbana Sustentable por el Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU).

 

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