4 de marzo de 2026

Mujeres motociclistas en Culiacán: entre la movilidad del cuidado y la desigualdad social | Mapasin

Mujeres motociclistas en Culiacán: entre la movilidad del cuidado y la desigualdad social | Mapasin

Dentro de la movilidad urbana, la motocicleta ha dejado de ser un vehículo de recreación o exclusividad masculina para convertirse en la herramienta de gestión de vida de miles de mujeres. En ciudades como Culiacán, el fenómeno de la mujer motociclista no responde a un deseo de velocidad, sino a la urgente necesidad de resolver la movilidad del cuidado.

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La moto como herramienta de cuidado.


La movilidad del cuidado se refiere a todos los desplazamientos realizados para sostener la vida: llevar a los hijos a la escuela, ir al mercado, asistir a citas médicas o cuidar a familiares. Para la mujer, cuyo tiempo es fragmentado por la doble o triple jornada, el transporte público que no satisface sus necesidades y el alto costo de un automóvil son barreras difíciles de superar.

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La motocicleta aparece entonces como la única respuesta ante un sistema que ofrece pocas alternativas. Es económica, permite una gestión del tiempo más eficiente y ofrece la autonomía que el transporte público, en sus condiciones actuales, no les proporciona. 

La paradoja de los menores: entre la ley y la necesidad.
 

Aquí surge una de las problemáticas sociales más dolorosas y complejas de nuestra ciudad. Actualmente, la ley prohíbe que menores de 12 años viajen en motocicleta. Sin embargo, la realidad en las calles de Culiacán es otra: muchos niños y niñas viajan diariamente en moto para llegar a sus escuelas.

En este contexto, se puede prever que en la mayoría de los casos no es una decisión basada en la negligencia, sino en la desigualdad social. Para una madre trabajadora que no cuenta con una ruta de camión eficiente o segura, y que no puede costear un transporte escolar privado, la moto es el único puente entre su hogar y el derecho a la educación de sus hijos.

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Esta situación de "ilegalidad por necesidad" crea un vacío de seguridad alarmante:
- Escasez de equipo: al estar prohibido que los niños viajen en moto, el mercado local no ofrece cascos para menores.

- Falta de certificación: lo poco que se encuentra suelen ser juguetes o cascos sin certificaciones internacionales (como DOT o ECE), dejando a los menores en una vulnerabilidad extrema ante un siniestro.

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Conducir para cuidar: un récord de seguridad impresionante. 

A pesar de las carencias de infraestructura y equipo especializado, las cifras en Culiacán revelan un dato revelador sobre la prudencia femenina al volante. Mientras que los siniestros viales en hombres jóvenes son una epidemia de salud pública, las mujeres han demostrado una pericia excepcional.
Durante el año 2025, ninguna mujer conductora de motocicleta en Culiacán se vio involucrada en un siniestro vial. Más impresionante aún, en lo que va del 2026, ninguna mujer (ya sea como conductora o pasajera) ha perdido la vida en un siniestro de motocicleta.
Estos datos sugieren que las mujeres conducen con una percepción del riesgo distinta, probablemente influenciada por su rol de cuidadoras: se conduce con la conciencia de que hay alguien que depende de que ellas lleguen seguras a casa.

Una problemática que trasciende el asfalto.
Culpar a una madre por llevar a su hijo en motocicleta sin un casco certificado es ignorar el problema de fondo. 

La seguridad vial con perspectiva de género exige:
- Reconocer la realidad: aceptar que los niños ya están en las motos por falta de opciones y facilitar el acceso a equipo de protección certificado para ellos.
- Infraestructura y transporte: crear un sistema de transporte público que realmente satisfaga las necesidades de las trayectorias de cuidado.
- Certificación obligatoria: fomentar el uso de cascos certificados para mujeres, entendiendo que ellas son el pilar de sus hogares.
 La movilidad en motocicleta para las mujeres de Culiacán no es solo transporte; es una estrategia de resistencia ante una ciudad diseñada para el automóvil y para quienes no tienen que cargar con las tareas del cuidado. Es momento de que la política pública deje de castigar la necesidad y empiece a diseñar soluciones para la realidad.

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Para finalizar, es importante recalcar que no se debe promover este tipo de movilidad sobre todo cuando los traslados son con menores de edad, sin embargo, mientras se les mejora el entorno es necesario pensar en su seguridad.


Gloria Morales
 
Autora: Gloria Morales. Ejecutiva de educación y comunicación de Mapasin. Licenciada en Arquitectura por la Unversidad Autónoma de Sinaloa. MC. en Arquitectura y Urbanismo por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Profesora e investigadora en temas urbanos.
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