El derecho a la ciudad comienza con cómo nos movemos | Mapasin

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El Derecho a la Ciudad es una idea que nació hace más de cincuenta años, propuesta por el filósofo francés Henri Lefebvre. En esencia, plantea que todas las personas tenemos derecho no solo a vivir en la ciudad, sino también a disfrutarla, transformarla y movernos en ella con libertad y seguridad.

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Este concepto cobra fuerza hoy, cuando muchas ciudades se enfrentan a los efectos de décadas priorizando el automóvil sobre las personas: calles inseguras, tráfico constante, contaminación y pérdida de espacios públicos. Moverse es una parte esencial de la vida urbana. Sin embargo, en muchas ciudades, el desplazamiento a pie, en bicicleta o en transporte público sigue siendo complicado o riesgoso.

Cuando caminar se vuelve incómodo o inseguro, cuando no hay infraestructura ciclista o cuando el transporte público no llega a donde se necesita, se limita la posibilidad de ejercer plenamente ese derecho básico a habitar la ciudad. Por el contrario, cuando una ciudad ofrece banquetas amplias, cruces seguros, ciclovías protegidas y transporte público eficiente, garantiza que todas las personas puedan desplazarse sin depender del vehículo particular. En otras palabras, está construyendo una ciudad más justa.

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En Culiacán, el crecimiento urbano ha estado marcado por la expansión hacia la periferia y una marcada dependencia del automóvil. Esto ha generado largas distancias, tráfico y poca infraestructura para peatones o ciclistas. Sin embargo, en los últimos años se han dado pasos importantes: nuevas ciclovías, calles con banquetas arboladas y un creciente interés por la movilidad sostenible.

 

 

Aplicar el Derecho a la Ciudad en Culiacán significa redistribuir el espacio público, diseñar calles donde caminar o pedalear sea seguro y atractivo, y donde el transporte público sea una opción real para más personas. Es reconocer que el espacio urbano no debe ser exclusivo de los autos, sino compartido por todos.

En última instancia, el Derecho a la Ciudad se ejerce cada día: al cruzar una calle, al pedalear hacia el trabajo o al esperar el camión bajo la sombra de un árbol. Promover una movilidad más humana no es solo cuestión de infraestructura, sino de un profundo sentido de justicia y bienestar colectivo. Porque una ciudad donde caminar y pedalear sean seguros, donde el transporte público conecte mejor y donde las calles inviten a convivir, es una ciudad más equitativa, saludable y viva.

 

 

En Culiacán, avanzar hacia esa visión no significa eliminar el vehículo particular, sino equilibrar su papel en la ciudad. El Derecho a la Ciudad comienza ahí: en cada espacio público donde podamos movernos libremente y reencontrarnos con nuestra ciudad a escala humana.

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Autor: Andrés Salazar. Ejecutivo de proyectos de Mapasin. Egresado de la Primera Generación de Urbanistas por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Estratega Urbano con enfoque en Movilidad Urbana Sustentable por el Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU).

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