La participación ciudadana en proyectos de infraestructura es crucial para diseñar ciudades más seguras, accesibles, equitativas y sostenibles. Consiste en el proceso por el cual la comunidad se integra en la toma de decisiones relacionadas con la planificación, ejecución y monitoreo de obras que afectan su entorno.
Esto incluye a la comunidad para mejorar el diseño, garantizar que se respeten los estándares de calidad, promover la transparencia en la utilización de los recursos y reforzar el sentido de pertenencia hacia los espacios creados.

A diferencia de otras infraestructuras, la infraestructura peatonal esta conectada con la vida diaria: caminar hacía la escuela, al trabajó, el área bajo la sombra donde las personas se relajan o esperan el transporte, etc. Por ello una planificación desde arriba sin tomar en cuenta a los usuarios reales, genera la mayoría de las veces obras costosas que no resuelven lo problemas centrales, mientras que al fomentar una participación ciudadana las soluciones adquieren pertenencia y legitimidad.

Además, la implicación de la comunidad permite la aparición de la creatividad colectiva: habitantes, comerciantes, jóvenes, adultos mayores y personas con discapacidad pueden ofrecer soluciones innovadoras que enriquecen los proyectos, desde el diseño de cruces seguros hasta la sugerencia de mobiliario urbano. Este intercambio también refuerza el sentido desde pertenencia, puesto que los peatones se sienten responsables del espacio público y lo cuidan más cuando han participado activamente en su creación.
Herramientas como encuestas, consultas públicas y los mapeos ciudadanos, sumados al compromiso de las instituciones por convertir las opiniones vecinales en acciones reales, resultan fundamentales para fortalecer el diseño y la apropiación de los espacios públicos.

Culiacán enfrenta retos vinculados con la expansión desorganizada, la carencia de banquetas continuas y la inseguridad de las vías. Hace falta una mayor participación ciudadana, es común que se destine recursos a proyectos que no atiendan la realidad de los vecinos: rampas mal diseñadas, pasos inseguros, etc, es fundamental establecer canales permanentes de comunicación con la población.
La implicación de la ciudadanía en la infraestructura para peatones no es un privilegio ni un tramite: constituye un requisito esencial para progresar hacia urbes transitables, seguras e inclusivas, en las que cada avance cuente con el respaldo del acuerdo social y la cooperación activa entre gobierno y la comunidad.

Autora: Alexa Amezcua. Miembro staff de Mapasin. Licenciada en Políticas Públicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa, con título en Diseño y Estrategias de Elaboración de Proyectos por la Universidad Autónoma de Sinaloa.