Durante el siglo XX muchas ciudades del mundo crecieron bajo la prioridad de mover automóviles de un punto a otro lo mas rápido posible, dando como resultado que las calles se ensancharon, las banquetas se estrecharon y caminar dejo de ser una opción cómoda o segura. Sobre ese escenario, el arquitecto y urbanista Jan Gehl pone en una perspectiva muy diferente en como se vive la ciudad.
La “dimensión humana” es un concepto que hace llamado a devolver el espacio publico a quienes realmente lo viven: las personas que caminan, pedalean, conversan, juegan o simplemente observan la vida urbana. La dimensión humana es diseñar el espacio en función a la escala del cuerpo y los sentidos.
Cuando estamos a pie, percibimos el entorno a una velocidad de 5 km/h, es decir, que notamos con mas detalle lo que nos rodea, la textura de una fachada, la sombra de un árbol o el olor a una cafetería, etc.

Mientras que en el automóvil todo esto se pierde ya que se percibe la ciudad de forma rápida y fragmentada por pasar a una velocidad de 50 km/h. Gehl expresa que caminar es una experiencia vital que favorece la salud física, el bienestar emocional y la interacción social. Una ciudad que promueve la caminata no solo mejora su movilidad, si no también se vuelve mas segura, activa y económicamente vibrante.
Esta idea se logra mediante calles continuas y accesibles, cruces seguros, banquetas amplias, buena iluminación, sombra y mobiliario que invite a quedarse. Por lo tanto, cuando caminar es cómodo y agradable, las personas lo eligen sin pensarlo.

1. Diseñar para distancias cortas: reducir la dependencia del automóvil ofreciendo servicios y actividades a pocos minutos de casa.
2. Crear espacios para quedarse: plazas, parques, bancas, terrazas y zonas peatonales que favorezcan el encuentro y la pausa.
3. Cuidar el confort climático: árboles, toldos, fuentes y materiales que reduzcan el calor y protejan de la lluvia.
4. Fomentar la mezcla de usos: combinar vivienda, comercio, cultura y recreación para mantener la ciudad activa todo el día.
5. Observar y medir: estudiar cómo la gente realmente usa los espacios para mejorarlos de forma continua.

Para Gehl las ciudades no son solo infraestructura, si no escenarios complejos donde se desarrolla la vida cotidiana de las personas. Cuando se diseña con la dimensión humana no solo se beneficia a la movilidad peatonal, también fomenta la identidad, la cohesión social y el sentido de pertenencia, por lo tanto, una ciudad diseñada para las personas que caminan no se mide por la cantidad de autos que circulan, sino por la cantidad de interacciones y momentos que suceden en sus calles, es con eso que caminar deja de ser una obligación para convertirse en un placer y la ciudad se transforma en un lugar que abraza a quienes la viven, no solo a quienes la atraviesan.

Autora: Valeria Tizoc. Miembro STAFF de Mapasin. Diseñadora Urbana y Paisajista, egresada de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Experiencia en diseño de espacios públicos.