Mantenimiento preventivo: tu vehículo también es parte de tu seguridad

Conducir requiere mantener todos nuestros sentidos atentos. No es una actividad que deba hacerse en automático, además de respetar las señales, los límites de velocidad y a las demás personas usuarias de la vía, las condiciones del vehículo también son importantes.
Un vehículo en malas condiciones puede convertirse en un factor de riesgo. Revisarlo periódicamente y atender cualquier señal de falla forma parte de una conducción responsable.
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Llantas: el contacto con la calle
Las llantas son el único punto de contacto entre el vehículo y el pavimento, por lo que su estado influye directamente en la capacidad de frenado, estabilidad y control. Algunos aspectos que debes revisar son:
- Presión adecuada.
- Desgaste de la banda de rodamiento.
- Daños, grietas o deformaciones.
- Estado de la llanta de refacción

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Frenos: no esperes a que fallen.
Una falla en el sistema de frenado puede aumentar considerablemente la distancia necesaria para detener el vehículo. Por eso, es importante revisarlo periódicamente y prestar atención a cualquier cambio en su funcionamiento. Algunas señales que pueden indicar un problema son:
- Ruidos al frenar.
- Vibraciones.
- Pedal demasiado suave o duro.
- Mayor distancia para detenerse.
- El vehículo se desvía hacia un lado al frenar
Ver y ser visto.
La visibilidad es fundamental para conducir con seguridad. Mantener limpios y en buenas condiciones el parabrisas y los limpiaparabrisas permite identificar con mayor claridad lo que ocurre alrededor del vehículo, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando el agua puede reducir la visibilidad y ocultar algunos riesgos presentes en la vía.
Pero no solo se trata de ver el camino, también es necesario que las demás personas puedan identificar el vehículo y sus movimientos.
Mantener las luces en funcionamiento ayuda a que peatones, ciclistas y otras personas usuarias de la vía puedan reconocer nuestra presencia, especialmente en condiciones de poca visibilidad. Revisa que funcionen correctamente:
- Faros delanteros.
- Luces traseras.
- Direccionales.
- Luces de freno.
- Intermitentes.
- Luces de reversa
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Señales que no debes ignorar de tu auto.
No todas las fallas aparecen de manera repentina. Algunos problemas comienzan con pequeños cambios en el comportamiento del vehículo y pueden pasar desapercibidos si no prestamos atención.
La dirección y la suspensión son elementos importantes para mantener el control del vehículo, por lo que cualquier cambio en su funcionamiento merece una revisión.
También es importante revisar periódicamente componentes y niveles básicos, como la batería, el aceite de motor, el líquido de frenos y el refrigerante, además de contar con herramientas y equipo de refacción en condiciones adecuadas. Algunas señales que no deberías ignorar son:
- Golpes o ruidos extraños.
- Vibraciones.
- Desgaste irregular de las llantas.
- Cambios en la sensación del volante.
- El vehículo se desvía hacia un lado
No todo problema avisa: el mantenimiento preventivo es mejor que esperar una falla.
El mantenimiento preventivo permite detectar problemas antes de que se conviertan en una avería o afecten el funcionamiento del vehículo.
Realiza revisiones periódicas de acuerdo con el uso que le das a tu automóvil y las recomendaciones del fabricante. Esperar hasta que algo falle puede significar mayores gastos, inconvenientes durante un trayecto o incluso contribuir a una situación de riesgo en la calle. Antes de salir, una revisión rápida puede ayudarte a identificar algunos problemas:
- Llantas en buen estado.
- Luces funcionando.
- Frenos sin señales anormales.
- Espejos y parabrisas limpios.
- Niveles adecuados.
- Cinturón de seguridad funcionando correctamente.
Algunos problemas pueden desarrollarse gradualmente y pasar desapercibidos hasta convertirse en una avería. Por eso, el mantenimiento no debería comenzar cuando aparece una falla, sino formar parte de los cuidados habituales del vehículo.

La seguridad vial también comienza antes de encender el motor.
Mantener nuestro vehículo en buenas condiciones es una forma de prevenir riesgos y cuidar nuestra vida y la de quienes compartimos la calle. El vehículo es una herramienta para desplazarnos, pero puede convertirse en un factor de riesgo cuando no se encuentra en condiciones adecuadas.
Por eso, el mantenimiento preventivo también forma parte de la responsabilidad compartida en la seguridad vial, junto con conducir a velocidades adecuadas, evitar el uso del celular, respetar a peatones y ciclistas y mantener la atención en el camino.
